Taiwan, ante las amenazas de China por la visita de Nancy Pelosi: «No retrocederemos»

China ha comenzado los ejercicios militares con fuego real en seis áreas alrededor de la isla Leer

Taiwan, ante las amenazas de China por la visita de Nancy Pelosi: «No retrocederemos»

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Asia Nancy Pelosi aterriza en Taiwan y China amenaza con «acciones militares selectivas»

En Weibo, el hermano chino de Twitter, hubo 16 millones de personas que siguieron el martes por la noche la retransmisión en vivo del aterrizaje de Nancy Pelosi en Taiwan. La última cobertura en la plataforma que alcanzó esa audiencia también tenía como protagonista a una mujer a bordo de un avión que llegaba a territorio de habla mandarín: Meng Wanzhou, directora financiera de Huawei, arribó al aeropuerto de Shenzhen el 25 de septiembre de 2021 después de pasar tres años bajo arresto domiciliario en Canadá a petición de Estados Unidos.

La reacción en las redes chinas ante los dos acontecimientos no pudo ser más dispar. Meng fue la heroína que regresaba a casa, mientras que Pelosi ha sido la villana que busca provocar que China lance toda su artillería contra Taiwan mucho antes de lo planeado en los pasillos del poder de Pekín.

Una invasión -reunificación lo llaman en el gigante asiático- que sería muy celebrada por esa creciente masa de internautas nacionalistas que jalean cada mensaje belicista de sus dirigentes.

Hay muchos chinos a los que les resbala la política internacional hasta que llega el tema de Taiwan, su Taiwan, la isla separatista, vista como una provincia más que tiene que estar bajo el control total del Partido Comunista Chino (PCCh) pese a gozar de una sana y joven democracia, además de una efectiva propaganda gubernamental que lleva años jugando con el miedo a ese ataque del vecino de arriba, provocando una fricción cada vez mayor entre taiwaneses y chinos. En ambos lados del estrecho, los políticos llevan años recitando su versión del clásico Pedro y el lobo. Pero en este momento el lobo chino es más feroz y está más cabreado que en otras ocasiones.

Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, veterana demócrata de 82 años y vieja conocida en China por sus ataques contra el régimen liderado por Xi Jinping, ha vendido su paso por Taiwan como un viaje para la defensa de la democracia y la libertad. Aunque gran parte de los analistas internacionales ponen en duda si su viaje tiene algún sentido además de enfurecer a Pekín y provocar una cuarta crisis en el estrecho de Taiwan, protagonizada por las dos actuales superpotencias mundiales.

Taiwan tras las amenazas militares de China: «Viola nuestra soberanía territorial»

Pelosi se reunió el martes por la mañana con la líder de Taiwan, Tsai Ing-wen, de corte independentista, que lleva en el cargo de presidenta desde 2016 y que siempre se ha opuesto a la vieja propuesta del vecino de arriba: la fórmula de «un país, dos sistemas», el formato que se estableció en Hong Kong, según la cual la isla tendría una autonomía significativa si acepta la reunificación, aunque estaría sometida al yugo del régimen chino como ha ocurrido en la ex colonia británica.

«Frente a las crecientes y deliberadas amenazas militares, Taiwan no retrocederá (…) Mantendremos la línea de defensa de la democracia«, dijo Tsai tras su encuentro con Pelosi, quien reiteró a la líder taiwanesa el compromiso de EEUU con la seguridad de Taiwan.

«Nuestra delegación vino para dejar en claro de manera inequívoca que no abandonaremos a Taiwan y estamos orgullosos de nuestra amistad duradera», aseguró Pelosi , la política estadounidense de más alto rango en pisar Taiwan desde que su predecesor republicano, Newt Gingrich, lo hiciera en 1997.

La demócrata, ante las severas advertencias de Pekín por «violar su soberanía», quiso puntualizar el día anterior que su viaje «de ninguna manera contradice la política de larga data de los Estados Unidos, guiada por la Ley de Relaciones con Taiwán de 1979». Pero en medio de una nueva Guerra Fría entre las dos superpotencias, en China están convencidos de que Washington mueve fichas en dirección a romper su tradicional postura ambigua, bajo la cual mantiene relaciones con Taiwan a la vez que reconoce la posición de Pekín: solo hay un gobierno chino en todo territorio de habla mandarín.

En conversaciones con este periódico, dos funcionarios del Ministerio de Defensa de Taiwan aseguran que los ciudadanos taiwaneses están tranquilos y que el miércoles ha sido un día normal pese a que los militares chinos «amenacen con estar preparados para atacarnos». Aseguran que han aumentado los niveles de alerta y que, como también ha dicho la presidenta Tsai, se fortalecerán estos días las defensas de la isla.

Al preguntar al otro protagonista de la crisis, fuentes del Ministerio de Exteriores de China siguen la la línea de respuesta oficial. «Estados Unidos se ha entrometido en la soberanía de Taiwan y ha violado claramente el principio de una sola China. Llevamos semanas advirtiendo a Washington de que no cruzara esa línea y ha optado por desafiar a todo el pueblo chino. Nuestras respuestas serán acordes con su provocación», responde un funcionario de Pekín.

China lleva años tratando de aislar diplomáticamente a la isla autónoma, tirando de inversiones para comprar la amistad de las pequeñas naciones del mundo que defendían la soberanía de Taiwan. Ahora solo quedan 14 países que mantienen relaciones diplomáticas formales con Taiwan. Y entre ellos no hay ninguna primera espada mundial, ni siquiera EEUU, su principal promotor internacional y proveedor de armas.

Aun así, desde Pekín han entendido el viaje de Pelosi como un apoyo directo a la independencia de Taiwan. Y eso, en el lenguaje manejado dentro de la dictadura china, significa cruzar una línea roja que merece una respuesta armada no vista en la anterior crisis de 1996.

Pelosi aterrizó en Taipei a pesar de las continuas advertencias lanzadas por Pekín de que su visita podría desencadenar una crisis sin precedentes en el estrecho de Taiwan, hasta el punto de desencadenar un conflicto militar. Justo en el momento en el que el avión de la estadounidense aterrizaba escoltado por cazas taiwaneses, los medios estatales chinos anunciaban que un avión de combate Su-35 de China había cruzado la línea media que divide el estrecho durante 20 minutos.

Casi de madrugada, el Ministerio de Defensa de China aseguró que el Ejército Popular de Liberación (EPL) lanzaría «una serie de operaciones militares dirigidas para contrarrestar la visita de Pelosi a la isla de Taiwan y defender resueltamente la soberanía nacional y la integridad territorial».

Esas operaciones consisten en simulaciones de combates usando fuego real en seis ubicaciones diferentes alrededor de Taiwan. Los ataques simulados comenzaron de madrugada.

«Se están realizando ejercicios conjuntos de la fuerza aérea y naval bordeando la costa y el espacio aéreo de la isla hacia el norte, suroeste y sureste», dijo un portavoz del ejército chino. La respuesta consistió en disparos de artillería de larga distancia, así como disparos de prueba de misiles en las aguas al este de la isla. El EPL también rodeó la isla sobrevolando cazas J-20.

«Esta acción es un disuasivo solemne contra la reciente gran escalada de las acciones negativas de Estados Unidos sobre el tema de Taiwan, y una seria advertencia para las fuerzas taiwanesas que buscan la independencia», dijo el coronel Shi Yi, portavoz del Comando del Teatro del Este del EPL, la sección del ejército chino que supervisa el estrecho de Taiwan, que fue el que demarcó seis zonas de prohibición de entrada alrededor de la isla para barcos y aviones civiles, advirtiendo que podría realizar «ejercicios militares importantes con disparos con fuego real» hasta el próximo domingo.

«La isla de Taiwán estará rodeada de ejercicios en varias direcciones. Los ejercicios marítimos y aéreos conjuntos en el norte, suroeste y sureste probablemente perfeccionarán las capacidades de los aviones y buques de guerra para obtener la superioridad aérea y el control del mar», explicaba una publicación del diario Global Times, uno de los órganos de propaganda del Gobierno chino editado en inglés.

«Los disparos con fuego real de largo alcance en el estrecho de Taiwan probablemente contarán con múltiples lanzacohetes que pueden atacar objetivos en la isla de Taiwan directamente desde el continente; los lanzamientos de prueba de misiles convencionales al este de la isla significan que, si los misiles fueran lanzados desde el continente, volarían sobre Taiwan», continuaba.

«Los ejercicios militares planificados por China, algunos de los cuales caen dentro de las 12 millas náuticas de Taiwan, violaron las normas de las Naciones Unidas, invadieron nuestro espacio territorial y equivalen a un bloqueo de su aire y mar», reza una nota difundida por el Ministerio de Defensa de la isla, que condenó a Pekín por «organizar juegos de guerra» alrededor de la isla, diciendo que solo saboteará la paz y la estabilidad en la región.

«Una medida tan no ayudará a la imagen internacional de China, pero también dañará los sentimientos de las personas en ambos lados del estrecho», dijo el portavoz de Defensa, Sun Li-fang.

El miércoles por la mañana, el el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, insistió en que la visita de Pelosi «violó maliciosamente la soberanía de China» y que Estados Unidos volvió a mostrar que era el «mayor destructor de la paz y la estabilidad regional». Wang lanzó una advertencia a su rival: «Quienes ofendan a China serán castigados».

También se pronunció Ma Xiaoguang, portavoz de la Oficina de Asuntos de Taiwán de Pekín: «Advertimos a Tsai Ing-wen que la colusión con fuerzas externas para llevar a cabo provocaciones de independencia para beneficio personal y del partido solo acelerará su propia destrucción y empujará a Taiwán al abismo del desastre».

Otro de los movimientos militares destacados por parte de Pekín fue enviar el martes 21 aviones de combate a la zona de de identificación de defensa aérea (ADIZ) de Taiwan, que ha reportado en lo que va de año casi 500 incursiones en su ADIZ, que no se trata de su espacio aéreo, sino un área fuera del territorio del país, pero donde las aeronaves extranjeras se identifican para ser monitorizadas. Las chinas no lo hacen.

El ADIZ de Taiwan cubre partes del continente de China, pero las autoridades de la isla no informan de las incursiones hasta que los aviones han cruzado su lado de la línea media que separa el estrecho. El año pasado hubo un récord de 969 incursiones, más del doble de las 380 de 2020.

Además de los ejercicios militares alrededor de la isla, Pekín ha anunciado sanciones económicas sobre los productos agrícolas taiwaneses y las importaciones de arena natural como parte de una primer paquete de restricciones comerciales -China es el mayor socio comercial de Taiwán, con un comercio bilateral de 328.300 millones de dólares el año pasado- como respuesta al polémico viaje de Pelosi.

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