Caeleb Dressel, un triunfador en la piscina que pelea con sus problemas de salud mental

El mundo de la natación se queda huérfano en los Mundiales de Budapest. La que es una de las grandes estrellas de la piscina no podrá conquistar más oros, pese a los dos conseguidos hasta el momento en su participación.
Caeleb Dressel ha tenido que convivir desde que ganase en Tokio 2020 cinco preseas de oro con una depresión que le ha mantenido alejado del deporte durante varios meses.
Él mismo lo confesó tras la gran cita olímpica. Un proceso que le mantuvo en cama un prolongado periodo de recuperación y por el cuál perdió las ganas de zambullirse en la piscina cada día, tras no poder sobrellevar el éxito.
«La presión llegó a un nivel máximo. Después de los Juegos ya no interesaba sólo lo que hacía en la piscina, también interesaba mi vida fuera. Me hacían muchísimas preguntas en ese sentido», aseguró el estadounidense tras el periplo vivido.
«No era justo conmigo. Gané cinco medallas en la competición más importante pero me fui con la sensación de que debía haber sido más rápido en ciertas pruebas», fue su gran reflexión tras el revuelo vivido tras conquistar al mundo en los Juegos Olímpicos de Tokio.
Un triunfador dentro de la piscina
A pesar de su depresión, Dressel ha sido un verdadero triunfador dentro de la piscina. Con un indiscutible palmarés, estaba llamado a tomar el relevo de Michael Phelps gracias a sus siete oros acumulados entre Tokio y Rio.
Y no se queda sólo ahí. Su historial en los Mundiales de natación es digno de admirar. 15 oros y tres platas en tres participaciones, una auténtica locura de palmarés que no podrá aumentar en Budapest.
Y cuando parecía que volvía a los más alto de nuevo, un nuevo golpe ha visto como le paraba en seco cuando retomaba sensaciones en la capital de Hungría.
A sus 26 años, todavía le queda mucho camino por recorrer al estadounidense, que podría convertirse en una auténtica leyenda de la natación si sigue a este ritmo. Para ello, tendrá que superar sus problemas de salud mental, donde la piscina queda en un absoluto segundo plano.

Caeleb Dressel, un triunfador en la piscina que pelea con sus problemas de salud mental

El mundo de la natación se queda huérfano en los Mundiales de Budapest. La que es una de las grandes estrellas de la piscina no podrá conquistar más oros, pese a los dos conseguidos hasta el momento en su participación. Caeleb Dressel ha tenido que convivir desde que ganase en Tokio 2020 cinco preseas de oro con una depresión que le ha mantenido alejado del deporte durante varios meses. Él mismo lo confesó tras la gran cita olímpica. Un proceso que le mantuvo en cama un prolongado periodo de recuperación y por el cuál perdió las ganas de zambullirse en la piscina cada día, tras no poder sobrellevar el éxito. "La presión llegó a un nivel máximo. Después de los Juegos ya no interesaba sólo lo que hacía en la piscina, también interesaba mi vida fuera. Me hacían muchísimas preguntas en ese sentido", aseguró el estadounidense tras el periplo vivido. "No era justo conmigo. Gané cinco medallas en la competición más importante pero me fui con la sensación de que debía haber sido más rápido en ciertas pruebas", fue su gran reflexión tras el revuelo vivido tras conquistar al mundo en los Juegos Olímpicos de Tokio. Un triunfador dentro de la piscina A pesar de su depresión, Dressel ha sido un verdadero triunfador dentro de la piscina. Con un indiscutible palmarés, estaba llamado a tomar el relevo de Michael Phelps gracias a sus siete oros acumulados entre Tokio y Rio. Y no se queda sólo ahí. Su historial en los Mundiales de natación es digno de admirar. 15 oros y tres platas en tres participaciones, una auténtica locura de palmarés que no podrá aumentar en Budapest. Y cuando parecía que volvía a los más alto de nuevo, un nuevo golpe ha visto como le paraba en seco cuando retomaba sensaciones en la capital de Hungría. A sus 26 años, todavía le queda mucho camino por recorrer al estadounidense, que podría convertirse en una auténtica leyenda de la natación si sigue a este ritmo. Para ello, tendrá que superar sus problemas de salud mental, donde la piscina queda en un absoluto segundo plano.

El mundo de la natación se queda huérfano en los Mundiales de Budapest. La que es una de las grandes estrellas de la piscina no podrá conquistar más oros, pese a los dos conseguidos hasta el momento en su participación.

Caeleb Dressel ha tenido que convivir desde que ganase en Tokio 2020 cinco preseas de oro con una depresión que le ha mantenido alejado del deporte durante varios meses. 

Él mismo lo confesó tras la gran cita olímpica. Un proceso que le mantuvo en cama un prolongado periodo de recuperación y por el cuál perdió las ganas de zambullirse en la piscina cada día, tras no poder sobrellevar el éxito. 

«La presión llegó a un nivel máximo. Después de los Juegos ya no interesaba sólo lo que hacía en la piscina, también interesaba mi vida fuera. Me hacían muchísimas preguntas en ese sentido», aseguró el estadounidense tras el periplo vivido. 

«No era justo conmigo. Gané cinco medallas en la competición más importante pero me fui con la sensación de que debía haber sido más rápido en ciertas pruebas«, fue su gran reflexión tras el revuelo vivido tras conquistar al mundo en los Juegos Olímpicos de Tokio. 

A pesar de su depresión, Dressel ha sido un verdadero triunfador dentro de la piscina. Con un indiscutible palmarés, estaba llamado a tomar el relevo de Michael Phelps gracias a sus siete oros acumulados entre Tokio y Rio. 

Y no se queda sólo ahí. Su historial en los Mundiales de natación es digno de admirar. 15 oros y tres platas en tres participaciones, una auténtica locura de palmarés que no podrá aumentar en Budapest. 

Y cuando parecía que volvía a los más alto de nuevo, un nuevo golpe ha visto como le paraba en seco cuando retomaba sensaciones en la capital de Hungría.

A sus 26 años, todavía le queda mucho camino por recorrer al estadounidense, que podría convertirse en una auténtica leyenda de la natación si sigue a este ritmo. Para ello, tendrá que superar sus problemas de salud mental, donde la piscina queda en un absoluto segundo plano. 

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